MIA
Mía: así te llamas.
¿Qué más armonía?
Mía: la luz del día;
Mía: rosas, llamas.
¡Qué aromas derramas
en el alma mía
si sé que me amas,
oh Mía!, ¡oh Mía!
Tu sexo fundiste
con mi sexo fuerte,
fundiendo dos bronces.
Yo, triste; tú triste...
¿No has de ser, entonces,
Mía hasta la muerte?
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sábado, 28 de enero de 2012
sábado, 24 de diciembre de 2011
ERA UN AIRE SUAVE::: Ruben Dario
Era un aire suave, de pausados giros,
el hada Harmonia ritmaba sus vuelos;
e iban frases vagas y tenues suspiros
entre los sollozos de los violoncelos.
La marquesa Eulalia risas y desvios
daba a un tiempo mismo para dos rivales;
el vizconde rubio de los desafios
y el abate joven de los madrigales.
Äy de quien sus mieles y frases recoja!
Ay de quien el canto de su amor se fie!
Con sus ojos lindos y su boca roja,
La divina Eulalia rie, rie, rie.
Tiene azules ojos, es maligana y bella;
cuando mira, vierte viva luz extraña;
se asoma a sus humedas pupilas de estrella
el alma del rubio cristal de Champaña.
Es noche de fiesta, y el baile de trajes
ostenta su gloria de triunfos mundanos.
La divina Eulalia, vestida de encajes,
una flor destroza con sus tersas manos.
la marquesa alegre llegara al boscaje,
boscaje que cubre la amable glorieta
donde han de estrecharla los brazos de un paje,
que siendo su paje sera su poeta.
Al compas de un canto de artista de Italia
que en la brisa errante la orquesta deslie,
junto a los rivales la divina Eulalia,
la divina Eulalia rie, rie, rie.
............................................................................
el hada Harmonia ritmaba sus vuelos;
e iban frases vagas y tenues suspiros
entre los sollozos de los violoncelos.
La marquesa Eulalia risas y desvios
daba a un tiempo mismo para dos rivales;
el vizconde rubio de los desafios
y el abate joven de los madrigales.
Äy de quien sus mieles y frases recoja!
Ay de quien el canto de su amor se fie!
Con sus ojos lindos y su boca roja,
La divina Eulalia rie, rie, rie.
Tiene azules ojos, es maligana y bella;
cuando mira, vierte viva luz extraña;
se asoma a sus humedas pupilas de estrella
el alma del rubio cristal de Champaña.
Es noche de fiesta, y el baile de trajes
ostenta su gloria de triunfos mundanos.
La divina Eulalia, vestida de encajes,
una flor destroza con sus tersas manos.
la marquesa alegre llegara al boscaje,
boscaje que cubre la amable glorieta
donde han de estrecharla los brazos de un paje,
que siendo su paje sera su poeta.
Al compas de un canto de artista de Italia
que en la brisa errante la orquesta deslie,
junto a los rivales la divina Eulalia,
la divina Eulalia rie, rie, rie.
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