Ese arroyo que corre sin parar,
vuelve, niña, a su origen, que es el mar.
En vapor convertida
el agua del mar sube,
y luego, por los vientos impelida,
forma la inquieta nube.
Y la nube se extiende
con sus senos hinchados,
y en lluvia, disolviéndose, desciende
sobres montes y prados.
La lluvia descendida
se reúne en los hoyos,
pero busca al momento la salida
y forma los arroyos.
Y el arroyo corriendo sin parar
vuelve, niña, a su origen, que es el mar.
sábado, 22 de octubre de 2011
domingo, 9 de octubre de 2011
UN CUENTO DE SILVIA FREIRE - Historias de amor: 5944
Una mujer que se llevaba muy mal con su esposo sufre un paro cardíaco. Casi a punto de morir, un ángel se presenta ante ella para decirle que, evaluando sus buenas acciones y sus errores no podrá entrar al cielo; y le propone permitirle estar en la tierra unos días más hasta lograr cumplir con las buenas acciones que le faltan. La mujer acepta el trato y se encuentra otra vez en su hogar frente a su esposo.
El hombre no le dirigía la palabra porque hacía tiempo que estaban peleados.
Ella pensó: me convendría hacer las paces con este hombre. Está durmiendo en el sofá, hace tiempo dejé de cocinarle... El ahora está planchando su camisa para salir a trabajar… le daré una sorpresa.
Cuando el hombre se va, ella empieza a lavar y planchar toda la ropa de él. Prepara una rica comida, pone flores en la mesa con unos candelabros, y un cartel en el sofá que dice: “Quizá estés más cómodo durmiendo en la cama que fue nuestra. Esa cama donde el amor concibió a los hijos que me diste, donde tantas noches los abrazos cubrieron nuestros temores y sentimos la protección y la compañía del otro. Ese amor, aún con vida, nos espera en esa cama; si pudieras perdonar todos mis errores, allí nos encontraremos.
Tu esposa”
Cuando terminó de escribir el último renglón “…si pudieras perdonar todos mis errores”… pensó: me he vuelto loca! Todavía voy a pedirle perdón?! Él fue quién empezó a venir enojado de la calle cuando lo echaron de la fábrica y no conseguía trabajo. Yo tenía que arreglarme con los pocos ahorros que teníamos haciendo malabares, y todavía tenía que soportar su ceño fruncido. Él empezó a tomar, aplastado en el sillón, exigiendo silencio a los pobres niños que sólo querían jugar. Él empezó a gritarme cuando yo le decía que así no podíamos seguir, que yo necesitaba dinero para mis hijos. Él lo arruinó todo; y ahora yo tengo que pedirle perdón?!
Enfurecida rompió la carta y escuchó la voz del ángel que decía: “Recuerda: algunas buenas acciones y alcanzarás el cielo, de lo contrario arderás eternamente en el infierno”.
La mujer pensó: -Valdrá la pena- y rehizo la carta agregando aún más palabras cariñosas: … “No supe comprender nada entonces, no supe ver tu preocupación al quedarte sin empleo, luego de tantos años con un sueldo seguro en esa fábrica! Debiste haber sentido tanto miedo! Ahora recuerdo tus sueños de “cuando me jubile haremos…” Cuántas cosas querías hacer al jubilarte!
Pude haberte impulsado a que las hicieras en lugar de obligarte a aceptar estar todo el día sentado en ese taxi.
Ahora recuerdo aquella noche de locura cuando prendí fuego todas las telas de los cuadros que pintabas. En ese momento me enfurecía verte allí, encerrado en el galpón, gastando nuestro dinero en pomos de pintura para nada. Debí haberte impulsado a venderlos. Eran realmente hermosos! Estaba desesperada, yo también me sentía segura con el sueldo de la fábrica y no supe ver tu dolor, tu miedo, tu agonía.
Por favor perdoname mi amor. Te prometo que todo será diferente.
Te amo. Tu esposa”
Cuando el marido regresó del trabajo, ya al abrir la puerta notó algo distinto; el olor a comida, las velas en la mesa, su música favorita sonando suavemente y la nota en el sofá.
Cuando la mujer salió de la cocina con la fuente en la mano lo encontró tirado en el sillón llorando como un niño. Dejó la fuente, corrió a abrazarlo y no necesitaron decirse nada, lloraron juntos, el la alzó en sus brazos y la llevó hasta la cama; hicieron el amor con la misma pasión del primer día. Luego comieron la exquisita comida que ella había preparado mientras recordaban anécdotas graciosas de los niños haciendo travesuras en la casa.
Él la ayudó a levantar la mesa como siempre lo hacía, y mientras ella lavaba los platos, vió por la ventana de la cocina que en el jardín estaba el ángel. Salió llorando y le dijo: - Por favor ángel, intercede por mí. No quiero solo a este hombre en este día. Necesito un tiempo más para poder impulsarlo con sus cuadros. Te prometo que en poco tiempo, él estará feliz, seguro; y ahí si podré ir adonde me lleves.
El ángel contestó: -No tengo que llevarte a ningún lado, Mujer. Ya estás en el cielo, te lo has ganado. Recuerda el infierno donde has vivido y nunca olvides que el cielo siempre está al alcance de tu mano.
La mujer oyó la voz de su marido que desde la cocina le gritaba: “Mi amor, hace frío, vení a acostarte, mañana será otro día…”
Si, pensó, definitivamente mañana será otro el día. UN CUENTO DE SILVIA FREIRE - Historias de amor: 5944
El hombre no le dirigía la palabra porque hacía tiempo que estaban peleados.
Ella pensó: me convendría hacer las paces con este hombre. Está durmiendo en el sofá, hace tiempo dejé de cocinarle... El ahora está planchando su camisa para salir a trabajar… le daré una sorpresa.
Cuando el hombre se va, ella empieza a lavar y planchar toda la ropa de él. Prepara una rica comida, pone flores en la mesa con unos candelabros, y un cartel en el sofá que dice: “Quizá estés más cómodo durmiendo en la cama que fue nuestra. Esa cama donde el amor concibió a los hijos que me diste, donde tantas noches los abrazos cubrieron nuestros temores y sentimos la protección y la compañía del otro. Ese amor, aún con vida, nos espera en esa cama; si pudieras perdonar todos mis errores, allí nos encontraremos.
Tu esposa”
Cuando terminó de escribir el último renglón “…si pudieras perdonar todos mis errores”… pensó: me he vuelto loca! Todavía voy a pedirle perdón?! Él fue quién empezó a venir enojado de la calle cuando lo echaron de la fábrica y no conseguía trabajo. Yo tenía que arreglarme con los pocos ahorros que teníamos haciendo malabares, y todavía tenía que soportar su ceño fruncido. Él empezó a tomar, aplastado en el sillón, exigiendo silencio a los pobres niños que sólo querían jugar. Él empezó a gritarme cuando yo le decía que así no podíamos seguir, que yo necesitaba dinero para mis hijos. Él lo arruinó todo; y ahora yo tengo que pedirle perdón?!
Enfurecida rompió la carta y escuchó la voz del ángel que decía: “Recuerda: algunas buenas acciones y alcanzarás el cielo, de lo contrario arderás eternamente en el infierno”.
La mujer pensó: -Valdrá la pena- y rehizo la carta agregando aún más palabras cariñosas: … “No supe comprender nada entonces, no supe ver tu preocupación al quedarte sin empleo, luego de tantos años con un sueldo seguro en esa fábrica! Debiste haber sentido tanto miedo! Ahora recuerdo tus sueños de “cuando me jubile haremos…” Cuántas cosas querías hacer al jubilarte!
Pude haberte impulsado a que las hicieras en lugar de obligarte a aceptar estar todo el día sentado en ese taxi.
Ahora recuerdo aquella noche de locura cuando prendí fuego todas las telas de los cuadros que pintabas. En ese momento me enfurecía verte allí, encerrado en el galpón, gastando nuestro dinero en pomos de pintura para nada. Debí haberte impulsado a venderlos. Eran realmente hermosos! Estaba desesperada, yo también me sentía segura con el sueldo de la fábrica y no supe ver tu dolor, tu miedo, tu agonía.
Por favor perdoname mi amor. Te prometo que todo será diferente.
Te amo. Tu esposa”
Cuando el marido regresó del trabajo, ya al abrir la puerta notó algo distinto; el olor a comida, las velas en la mesa, su música favorita sonando suavemente y la nota en el sofá.
Cuando la mujer salió de la cocina con la fuente en la mano lo encontró tirado en el sillón llorando como un niño. Dejó la fuente, corrió a abrazarlo y no necesitaron decirse nada, lloraron juntos, el la alzó en sus brazos y la llevó hasta la cama; hicieron el amor con la misma pasión del primer día. Luego comieron la exquisita comida que ella había preparado mientras recordaban anécdotas graciosas de los niños haciendo travesuras en la casa.
Él la ayudó a levantar la mesa como siempre lo hacía, y mientras ella lavaba los platos, vió por la ventana de la cocina que en el jardín estaba el ángel. Salió llorando y le dijo: - Por favor ángel, intercede por mí. No quiero solo a este hombre en este día. Necesito un tiempo más para poder impulsarlo con sus cuadros. Te prometo que en poco tiempo, él estará feliz, seguro; y ahí si podré ir adonde me lleves.
El ángel contestó: -No tengo que llevarte a ningún lado, Mujer. Ya estás en el cielo, te lo has ganado. Recuerda el infierno donde has vivido y nunca olvides que el cielo siempre está al alcance de tu mano.
La mujer oyó la voz de su marido que desde la cocina le gritaba: “Mi amor, hace frío, vení a acostarte, mañana será otro día…”
Si, pensó, definitivamente mañana será otro el día. UN CUENTO DE SILVIA FREIRE - Historias de amor: 5944
sábado, 1 de octubre de 2011
LA FLAUTA !!! Fernán Silva Valdés
Esta caña
que he encontrado en el campo,
me la llevo a mi casa;
ha de servir para algo.
En los tiempos heroicos
de mis antepasados,
una caña como ésta, fuerte y larga,
solamente servía para hacer una lanza.
Pero yo, no siendo hombre de guerra,
¿para qué quiero lanzas?
Yo con ella me voy a hacer una picana;
y si sobre un pedazo...
y si sobra un pedazo he de hacerme una flauta.
de "Poesías y leyendas para niños"
Picana: vara para aguijar a los bueyes.
que he encontrado en el campo,
me la llevo a mi casa;
ha de servir para algo.
En los tiempos heroicos
de mis antepasados,
una caña como ésta, fuerte y larga,
solamente servía para hacer una lanza.
Pero yo, no siendo hombre de guerra,
¿para qué quiero lanzas?
Yo con ella me voy a hacer una picana;
y si sobre un pedazo...
y si sobra un pedazo he de hacerme una flauta.
de "Poesías y leyendas para niños"
Picana: vara para aguijar a los bueyes.
martes, 13 de septiembre de 2011
LA CASA !!!! Renzo Pezzani
La casa, questo luogo benedetto,
ha le mura, le porte,
le finestre e un t5etto,
un camino, un acquaio,
la cantina, il solaio,
e intorno qualche volta un giardinetto.
Dentro per ogni stanza,
ci vedi un po¨di tutto;
letto, tavolo, armadio, cassetone,
sedie, pentole, scope... e, chi lo può,
ci mette le specchiere e le poltrone.
ha le mura, le porte,
le finestre e un t5etto,
un camino, un acquaio,
la cantina, il solaio,
e intorno qualche volta un giardinetto.
Dentro per ogni stanza,
ci vedi un po¨di tutto;
letto, tavolo, armadio, cassetone,
sedie, pentole, scope... e, chi lo può,
ci mette le specchiere e le poltrone.
domingo, 11 de septiembre de 2011
MECIENDO !!!!! Gabriela Mistral
El mar sus millones de olas
mece, divino.
Oyendo a los mares amantes,
mezo a mi niño.
El viento errabundo en la noche
mece los trigos.
Oyendo a los vientos amantes,
mezo a mi niño.
Dios padre sus miles de mundos
mece sin ruido.
Sintiendo su mano en la sombra
mezo a mi niño.
De Ternura
Gabriela Mistral (chilena 1889-1957)
mece, divino.
Oyendo a los mares amantes,
mezo a mi niño.
El viento errabundo en la noche
mece los trigos.
Oyendo a los vientos amantes,
mezo a mi niño.
Dios padre sus miles de mundos
mece sin ruido.
Sintiendo su mano en la sombra
mezo a mi niño.
De Ternura
Gabriela Mistral (chilena 1889-1957)
lunes, 18 de julio de 2011
CORSO !!!! Oliverio Girondo
La banda de música le chasquea el lomo
para que siga dando vueltas
cloroformado bajo los antifaces
con su olor a pomo y sudor
y su voz falsa
y sus adioses de naufragio
y su cabellera desnegrda de largas tiras de papel
que los árboles le peinan al pasar
junto al cordón de la vereda
donde las gentes
le tirar pequeños salvavidas de todos los colores
mientras las chicas
se sacan los senos de las batas
para arrojérselos a las comparsas
que espiritualizan
en un suspiro de papel de seda
su cansancio de querer ser feliz
que apenas tiene fuerzas para llegar
a la altura de las bombitas de luz eléctrica.
para que siga dando vueltas
cloroformado bajo los antifaces
con su olor a pomo y sudor
y su voz falsa
y sus adioses de naufragio
y su cabellera desnegrda de largas tiras de papel
que los árboles le peinan al pasar
junto al cordón de la vereda
donde las gentes
le tirar pequeños salvavidas de todos los colores
mientras las chicas
se sacan los senos de las batas
para arrojérselos a las comparsas
que espiritualizan
en un suspiro de papel de seda
su cansancio de querer ser feliz
que apenas tiene fuerzas para llegar
a la altura de las bombitas de luz eléctrica.
BLASÓN !!!! Nicolás Olivari
Un árbol de la calle todo lleno
de gorriones;
un fregar de pisos,
- matutino salmo de la higiene _
entre locos ritmos de canciones...
Fauces son tus calles, abiertas
a tus crepúsculos cuadriculados,
entre un teléfono y un árbol
que se seca de tanto intentar llegar al cielo.
¿Buenos Aires, entraña cálida,
folpe de émbolo, cimbrón de ansias !
mi alma cansada,
te da un escudo oval;
¡mi bostezo!
de gorriones;
un fregar de pisos,
- matutino salmo de la higiene _
entre locos ritmos de canciones...
Fauces son tus calles, abiertas
a tus crepúsculos cuadriculados,
entre un teléfono y un árbol
que se seca de tanto intentar llegar al cielo.
¿Buenos Aires, entraña cálida,
folpe de émbolo, cimbrón de ansias !
mi alma cansada,
te da un escudo oval;
¡mi bostezo!
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