La luna doraba el río
-¡fresco de la madrugada!-
por el mar venían las olas
teñidas de la luz de alba...
El campo débil y triste
se iba alumbrando... quedaba
elcanto roto de un grillo,
la queja oscura de un agua...
Huía el viento a su gruta,
el horror a su cabaña,
en el verde de los pinos
se iban abriendo las alas...
Las estrellas se morían,
se rosaba la montaña.
allá en el pozo del huerto
la golondrina cantaba.
Mostrando entradas con la etiqueta Juan Ramón Jimenez. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Juan Ramón Jimenez. Mostrar todas las entradas
domingo, 3 de abril de 2011
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
