jueves, 7 de enero de 2010

CRECIENTE!!! Alfredo Bufano

Lento bajaba el río como siempre,
entre sauces, arabias y jarillas.

La tarde estaba quieta en las montañas,
azul y quieta, como adormecida.

Mas poco a poco, grandes nubes negras
de las cumbres, fantásticas, surgían,
se abalanzaban por el cielo claro
como una loca y trágica tropilla;
y sobre el monte cárdeno y los árboles
torva zalea entretejiendo iban.

Rompió el trueno montés su gran matraca
contra la cordillera anochecida;
y el relámpago abrió su rosa inmensa,
roja, morada, verde y amarilla.
Rompió a llover. Rompió a llover en forma
que el cielo con la tierra se perdía.

El sonoro Diamante fue ccreciendo
y al rato era una sierpe enloquecida
que iba hinchando su lomo tenebroso
hasta romper bramando las orillas.

Sobre las turbias, poderosas aguas,
como si fueran deleznables briznas,
boyaban algarrobos y chañares,
matas de jumes, zampas, altamisas,
y cuanto halló al pasar la inmensa boa
que de la cumbre al llano se extendía.

Pasó el instante de terror. Ahora
como una agreste y dulce margarita,
sobre el cuadro cerril recién pintado
la clara estrella de la tarde brilla.


Presencia de Cuyo, 1940

3 comentarios:

  1. Aprendí esta poesía en la primaria, en Mendoza y viene a mi memoria en cada tormenta, en cualquier lugar...

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  2. Me emociona leer esta poesia asi como la del mismo autor: Gracias Dios mio...pues el Liceo Nacional de Srtas de la ciudad de Mendoza lleva su nombre...y me toco a mi, eso que era de la Bs. As. leer hace mas de medio siglo, en el escenario de la sala de actos y frente al Ministro de Educacion, Salonia y "miles de personas esas hermosas poesias. gracias Rosa Rovere por traerlo a mi memoria!!!!

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  3. hermosa poesía, la aprendí de memoria en la escuela primaria y hoy vuelvo a leerla

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